El despido objetivo por causas técnicas

Despido objetivo causas técnicas

En ocasiones, la empresa debe hacer reestructuraciones para mantener su posición competitiva en el mercado o para superar dificultades que pueda estar atravesando, y ello puede derivar en la necesidad de amortizar puestos de trabajo; algo que nada tiene que ver con la actitud o el desempeño del trabajador.

Cuando el despido del trabajador está motivado por los cambios introducidos por la empresa en los medios o instrumentos de producción, se trata de un despido objetivo por causas técnicas.

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¿En qué consiste el despido objetivo por causas técnicas?

El despido objetivo por causas técnicas está contemplado en el artículo 52.c) del Estatuto de los Trabajadores, y consiste en la extinción del contrato de trabajo por voluntad del empresario motivada por la necesidad de amortizar puestos de trabajo por la introducción en la empresa de nuevos medios o instrumentos de producción que conllevan una reestructuración de los servicios o especialidades propios.

Cuando el despido objetivo por causas técnicas afecta a un número elevado de trabajadores de la empresa, en los términos que indica el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores, se trata de un despido colectivo. Si afecta a un número menor, estamos ante un despido objetivo individual.

El despido por causas técnicas es uno de los tipos de despido incluido en el grupo de los denominados despidos por causas ETOP, esto es, por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, que, por sus similitudes, reciben un tratamiento homogéneo en la ley.

Para poder fundamentar un despido objetivo en causas técnicas, es necesario que quede acreditada la relación de causalidad entre la modificación introducida en los medios o instrumentos de producción y la necesidad de eliminar un determinado puesto de trabajo. La empresa debe acreditar que ha realizado inversiones que justifican la amortización del puesto que afecta a ese concreto trabajador, y que dichas inversiones son actuales.

Sin embargo, al contrario de lo que ocurre cuando la causa del despido es económica, en el caso de concurrir causas técnicas no es necesario que exista una situación económica negativa.

¿Cómo se debe realizar un despido objetivo por causas técnicas?

Los despidos deben estar basados en las causas tasadas en la ley y además llevarse a cabo conforme a las formalidades establecidas por el Estatuto de los Trabajadores, que, para el despido objetivo por causas técnicas, son las siguientes (artículo 53):

  • El empresario deberá entregar una comunicación escrita al trabajador expresando la causa del despido.
  • Al mismo tiempo, deberá poner a disposición del trabajador la indemnización de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades y prorrateándose por meses los periodos inferiores a un año.
  • La empresa concederá un preaviso mínimo de 15 días a la fecha en que haya de hacerse efectivo el despido, y dará copia del mismo a la representación legal de los trabajadores para su conocimiento.

Durante el periodo de preaviso, el trabajador tendrá derecho a un permiso retribuido de 6 horas semanales para poder destinarlo a la búsqueda de un nuevo empleo.

Ante un despido objetivo por causas técnicas, los representantes de los trabajadores tendrán preferencia de permanencia en la empresa.

¿Cuáles son las consecuencias de no respetar los requisitos de forma?

En caso de que no se cumpla con las formalidades legales, el despido devendrá improcedente (aunque solo se podrá declarar así si se impugna), con las siguientes excepciones:

  • Si no se concede el preaviso de 15 días, el trabajador tendrá derecho a que se le retribuya el salario correspondiente por los días de preaviso no concedidos.
  • Si el importe de la indemnización no es correcto, debido a un error excusable en el cálculo, el empresario deberá abonar al trabajador la cantidad correcta, pero esto no será causa de improcedencia.

¿Qué ocurre si el trabajador no está de acuerdo con el despido por causas técnicas?

Si el trabajador estima que el despido se ha producido sin cumplir con las formalidades legales, o basándose en motivos distintos a los alegados, o bien que no existe la causa técnica en que se basa el despido o la necesidad de amortizar su puesto de trabajo debido a ella, podrá impugnarlo en el plazo de 20 días hábiles desde la fecha en que se produjo.

No obstante, antes de acudir a los tribunales, será necesario cumplir con el preceptivo trámite de conciliación ante el servicio de mediación y arbitraje existente en la comunidad autónoma de que se trate.

La presentación de la papeleta de conciliación interrumpe el plazo de presentación de la demanda, que se reanuda cuando se entienda que ha sido intentada aquella sin éxito.

En el juicio, el empresario deberá acreditar que el despido se produjo conforme a la ley y el nexo causal entre la causa técnica alegada y la necesidad del despido.

Como resultado de la impugnación, el juez declarará el despido procedente, improcedente o nulo:

  • Será procedente cuando la decisión del empresario haya quedado justificada.
  • Será improcedente si se incumplieron los requisitos de forma o cuando no se haya podido probar la causa o la relación entre esta y el despido.
  • También podrá ser declarado nulo, en caso de que se haya basado en motivos prohibidos en la ley, como la discriminación o el ejercicio de los derechos de paternidad, maternidad, violencia de género o conciliación familiar.

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