¿Qué causas pueden hacer que un despido sea considerado improcedente?

Causas despido improcedente

Cuando se tramita alguno de los despidos que se contemplan en el ordenamiento jurídico español, existe la posibilidad de que el trabajador o los trabajadores afectados emprendan una acción de impugnación de esta medida extintiva.

La finalidad de estos procedimientos consiste en el control de la legalidad del despido, tanto de carácter formal como sustantivo, cuyo resultado será la calificación del despido como procedente, improcedente o nulo.

En el presente artículo, vamos a explicar cuáles son los defectos, tanto procedimentales como materiales, que, de estar presentes en un procedimiento de despido en cualquiera de las modalidades posibles, motivarán que se determine su improcedencia. 

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¿Qué es un despido improcedente?

En España, serán considerados despidos improcedentes aquellos que no se ajusten a las previsiones legales establecidas en el Estatuto de los Trabajadores para cada uno de los supuestos de despido que se contemplan en este cuerpo legal.

¿Qué puede motivar un despido improcedente?

A continuación, vamos a abordar cuáles son los motivos que pueden dar lugar a la declaración de improcedencia de un despido en España.

Carta de despido

En todos los supuestos de despido, el empleador está obligado a trasladar al trabajador afectado una comunicación por escrito, en la que se haga constar la causa que motiva la extinción del contrato de trabajo.

La ausencia de esta notificación por escrito será determinante para que el despido sea considerado improcedente. También cuando no se alegue causa alguna, o cuando la justificación no sea acorde con las contempladas en el Estatuto de los Trabajadores para cada supuesto concreto.

En el contexto de los despidos por causas objetivas, serán improcedentes aquellos que se tramiten por medio de una carta de despido que no haga constar alguna de las siguientes causas, recogidas en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores:

Como consecuencia, un despido objetivo que no se fundamenta en alguna de las causas antedichas será calificado como improcedente.

Por lo que respecta al despido disciplinario, las causas que lo pueden justificar vienen determinadas por el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores:

  • Impuntualidad o faltas de asistencia, repetidas e injustificadas.
  • Desobediencia o indisciplina
  • Ofensas verbales o físicas hacia el resto de trabajadores, el empresario o los familiares convivientes de este último.
  • Transgresión de la buena fe contractual, o el abuso de la confianza depositada para el desempeño de sus funciones.
  • Disminución en el rendimiento de trabajo, continuado y voluntario.
  • Embriaguez o toxicomanía, con carácter habitual y solo si tienen efectos negativos sobre el trabajo.
  • Acoso motivado por cuestiones de carácter racial, étnico, religioso o ideológico, o por discapacidad, edad u orientación sexual, y acoso sexual, o por razón de sexo, hacia el empresario o el resto de trabajadores.

De nuevo, si en la carta de despido figura una causa que no se corresponde con ninguna de las mencionadas anteriormente, la autoridad judicial determinará su improcedencia.

Acreditación de la causa alegada

Asimismo, no es suficiente con que la justificación del despido se corresponda con las contempladas en el ordenamiento jurídico español.

Una vez que el despido ha sido impugnado, recae sobre el empleador la responsabilidad de acreditar en sede judicial la concurrencia de la causa alegada en la carta de despido.

Además, cuando se trate de impugnar un despido disciplinario, no será solo necesario demostrar que ha existido el incumplimiento que justifica la decisión extintiva, sino que habrá de probarse también la culpabilidad del trabajador. Del mismo modo, el órgano judicial valorará si el cese es una medida proporcionada, atendiendo a la gravedad del incumplimiento contractual que se hubiera producido.

Si se aprecia que no es suficiente para extinguir el contrato de trabajo, se determinará la improcedencia del despido disciplinario.

Puesta a disposición de cantidades adeudadas

Cuando se produce un despido, puede existir una obligación de compensar económicamente al trabajador afectado por este motivo. Sucederá así cuando se tramiten despidos de carácter objetivo o colectivo.

Si no se pone a disposición del trabajador la debida indemnización en el momento en el que se comunica la decisión extintiva, el despido será declarado improcedente.

No obstante, cuando se aleguen causas económicas identificadas con una falta de liquidez, el empleador estará eximido de abonar esta cantidad en el momento en el que se hace efectiva la extinción del contrato, pero tendrá que hacer constar esta circunstancia en la comunicación del despido y el trabajador podrá exigirle su pago cuando dicho despido se haga efectivo.

Por otro lado, en todos los supuestos de despido, así como en cualquier otro de finalización de un contrato de trabajo por cualquier motivo, el trabajador tendrá derecho a percibir aquellas remuneraciones que, derivadas de la relación laboral, aún estén pendientes de pago.

En el supuesto de que no se facilite este documento de liquidación y finiquito al trabajador, el despido también habrá de ser considerado improcedente. 

Defectos de forma que no derivan en un despido improcedente

Aunque hemos mencionado que la calificación de improcedencia del despido depende de que se hayan seguido todas las previsiones procedimentales recogidas en el Estatuto de los Trabajadores para cada supuesto, existen algunas deficiencias que no derivan en la improcedencia de un despido.

Este es el caso de la ausencia del preceptivo preaviso de 15 días, exigido en los casos de despidos de carácter objetivo. El período que represente el incumplimiento habrá de ser remunerado como días de salario.

Tampoco se determinará la improcedencia del despido si se ha producido un error de cálculo a la hora de hallar los importes debidos en concepto de indemnización por despido, o el resto de cantidades que deben formar parte del documento de liquidación, también conocido como finiquito.

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